Bambú: la materia prima eficiente

Bambú: la materia prima eficiente

El bambú cuenta con numerosos motivos que le conceden ser el material ecológico ideal en la actualidad como alternativa a otros materiales contaminantes ya que es muy versátil y polivalente. Sus características lo posicionan como una materia perfecta para la elaboración de todo tipo de bienes. Con él, podemos sustituir casi por completo el plástico, el metal, el petróleo u otros tipos de madera que son altamente contaminantes.  

Hablamos de un producto biodegradable 100%, una de las razones más importantes ante su uso como material alternativo. No necesita ningún tipo de proceso de reciclaje, eligiendo si utilizarlo o tratarlo como residuo siendo ambas opciones respetuosas con el medio ambiente. Asimismo, no es un recurso escaso, proviene del medio y se puede cultivar con facilidad, por lo que es una fuente de energía infinita a diferencia del petróleo, el plástico y metal. Su explotación se basa en un modelo sostenible que permite generar sistemas económicos duraderos.

Todo ello convierte al bambú como una herramienta contra el calentamiento global, siendo una planta capaz de captar más CO2 que otras plantas, por lo que se considera una especie altamente eficiente en la absorción de dióxido de carbono de la atmósfera. Es un material sostenible ya que sus cortos ciclos productivos permiten disponer de la cantidad necesaria para un rendimiento constante.

Son estos mismos ciclos productivos los que demuestran que es un material eficiente, ya que es una de las plantas con un crecimiento más acelerado del mundo, llegando a ser de 15 centímetros diarios convirtiéndola en un material altamente sostenible de producir. Por consiguiente, utilizar bambú es una buena solución para optimizar el terreno que la humanidad destina a producción de recursos evitando tener que deforestar nuestros bosques y selvas.

Como hemos comprobado, estamos ante una planta muy resistente. Esto se traduce a poca o nula presencia de productos químicos durante su cultivo. Destacando así que la química tampoco juega ningún papel en la manipulación del bambú una vez cortado pues no requiere de un proceso de transformación complejo.

De igual forma, es una gran opción para la producción de energía. Su alto rendimiento productivo convierte al bambú en una planta perfecta para la elaboración de combustible de origen vegetal, siendo alternativa a otros combustibles actuales. También es una opción de reciclaje fácilmente aplicable a la hora de desechar productos hechos de bambú cuando estos ya no sirven o han quedado obsoletos.

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