24 diciembre, 2019 Sostenibilidad

Rehabilitar los plásticos: Kim Ragaert sobre la ciencia de los materiales

¿Por qué los pepinos van envueltos en plástico? A bote pronto puede parecer un desperdicio de plástico y una fuente inagotable de emisiones contaminantes, pero hay muchos detalles detrás que deben tenerse en cuenta antes de tachar de malgasto este tipo de envases.

Bajo esta premisa, la Doctora en Ingeniería de Polímeros Kim Ragaert y profesora en la Universidad de Gante (Bélgica), ofreció una charla TEDx titulada ‘Plastic Rehab’ sobre ciencia de los materiales y procesado de polímeros. 

En la video-charla que podéis visualizar aquí, Kim Ragaert explica cómo en el ejemplo del pepino, gracias a esa ‘piel de plástico’ se reduce por 5 las emisiones de CO2. ¿Cómo?

La idea base es muy sencilla pero también muy importante. Con la película plástica de 2 gramos que envuelve el pepino conseguimos que se conserve por más del doble de tiempo, de 11 días pasamos a 26, lo que supone una reducción muy importante del desperdicio alimentario y emisiones de CO2 derivadas.

Las conclusiones que apuntan los compañeros de fundacionplasticsense.eu sobre las palabras de Kim Ragaert son las siguientes: 

“Los plásticos son materiales extremadamente ligeros. Tienen la mitad de densidad que el vidrio y una densidad similar a la del papel, pero al ser muy resistentes pueden ser fabricados con espesores mínimos en comparación con otros materiales. Esto conlleva que en su fabricación se consuman mucho menos recursos y que sean mucho más eficientes en su transporte. Así, para envasar la misma cantidad de líquido se necesita 24 veces más cantidad de vidrio que de plástico y se consume el doble de combustible si se transporta. Y siendo cierto que es posible reutilizar una botella de vidrio hasta 8 veces, aún solo reciclando el 50% de las botellas de plástico, se sigue utilizando 6 veces más cantidad de material en el caso del vidrio que del plástico. Adicionalmente, la temperatura de fusión del vidrio es de unos 1.500℃ cuando la del plástico ronda los 300℃, por lo que la energía para fabricar una botella de vidrio es muchísimo mayor que la necesaria para fabricar una botella de plástico. En conclusión, el sistema de fabricación y reciclado del plástico es, en global, infinitamente más eficiente que el del vidrio.

Si nos centramos en prohibir los plásticos los efectos medioambientales serán devastadores porque para fabricar productos que cumplan con las mismas funcionalidades la cantidad de material, de energía consumida y de CO2 emitido se duplicará o incluso triplicará. Es decir, sustituiremos al plástico por alternativas menos sostenibles y se dará la paradoja de que el impacto sobre el medio ambiente será mucho mayor. Justo el efecto contrario que se buscaba.

Los consumidores tenemos el poder para que esto no ocurra, mediante la compra de productos reciclables, que contengan material reciclado y proporcionando a estos productos un final de uso adecuado mediante su depósito en los contenedores de recogida selectiva.”

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